1949

1959

La posguerra

La historia de la destilería Marzadro se parece a una película en blanco y negro, la historia de una época que ahora parece remota, pero que, en realidad, no lo es. Estos son los años de posguerra, en una Italia en la que la pobreza no da opciones, especialmente en regiones de montaña como Trentino. Por esta razón, las chicas con dificultades estaban "al servicio" de los señores, escapando de las preocupaciones y encontrando condiciones de vida aceptables en las casas de los más ricos.

Un sueño: destilar

Sabina Marzadro no se libró de esta dura realidad y, después de pasar 12 años en el servicio de la casa de un diputado en Roma, regresó a su región, donde todavía le estaba esperando su hermano Attilio, agricultor desde siempre. Sabina, llegó a casa con la determinación de cambiar su vida y, en su equipaje trajo un sueño: emprender el arte del destilado y hacer una buena Grappa usando las uvas que crecían en los patios de los labradores.

El primer alambique

En la vieja casa de Brancolino de Nogaredo, Sabina logró con mucho esfuerzo construir un pequeño alambique con fuego directo de Arnoldi, un calderero muy conocido. El compromiso y el trabajo duro eran la norma diaria, sobre todo para salir de una vez por todas, de la difícil situación de la pobreza. Aquí está el año clave, 1949 cuando, en el patio trasero, comenzaron a llegar los primeros carros llenos de orujo. También los primeros clientes y la visión clara de que para hacerse conocer en el mundo de la destilería era fundamental producir Grappa de calidad a un precio razonable.

Un vaso
de nombre Marzadro

En el bar, con cada vez más frecuencia se oía decir: "Dame un Marzadro". Nunca había sucedido que un vaso tuviera el nombre de una familia. Materia prima óptima, mucha pasión, tenacidad y una fila de compradores en la puerta. Attilio echaba una mano a Sabina en la pequeña destilería y luego iba, montado en su Moto Guzzi con el sidecar lleno de botellas para vender en Rovereto y a todos los países vecinos.

1959

1969

La naturaleza en la botella

Sabina, cuando no destilaba, nunca perdía la oportunidad de subir a las montañas para recoger hierbas silvestres alpinas, raíces y bayas para mezclar con la Grappa: asperula, pino negro, ortiga, enebro y ruda. Una mujer que sabía perfectamente cuando era el momento adecuado para recoger hierbas y, en su extrema precisión, tomaba apuntes y detalles en un cuaderno: un precioso tesoro de conocimientos que luego pasó a manos de Attilio que, con el paso de los años, siguió haciendo crecer la destilería.

Attilio y Teresa

En 1960 Sabina dejó el control de la destilería a su hermano Attilio, ya un experto indiscutible de la Grappa y de todos los procedimientos para la producción. A su lado Teresa, su esposa que dio a luz a seis hijos. Una mujer decidida pero amable, dulce pero firme, Teresa fue un bloque fundamental en la creación de la empresa que hoy conocemos. Una esposa y una madre que fue capaz de unir la importancia de la educación de los hijos y el deseo de ofrecer su contribución en las tareas de la destilería.

El crecimiento necesario

En 1964, la necesidad de un espacio más grande y la necesidad de un sistema de destilación más eficaz se hicieron reales. Asistimos a una renovación general de la empresa: el nacimiento de una nueva destilería a pocos pasos de la casa donde habían trabajado durante tantos años. Además, una oficina, una gran balanza en el patio para el pesaje de los carros llenos de orujo y una fila de alambiques brillantes. También una sala para llevar a cabo la fase final del embotellado y una pequeña tienda para la venta al por menor.

Un coche en el país

La producción y venta de Grappa demostró ser una opción exitosa. Así fue como Attilio compró un Fiat Giardinetta Belvedere, el único coche del país en esos años. Un coche con muchas funciones, además de ser utilizado para las entregas, se utilizó para todas las emergencias de los habitantes del pueblo, como cuando una mujer tuvo que dar a luz y era esencial que llegara al hospital de Rovereto en poco tiempo.

1969

1979

Una familia, una pasión

Una vez que los niños crecieron, comenzaron a ayudar a Attilio, especialmente Stefano, Erino, Andrea y Elena a los que, unos años más tarde, se les unieron las hijas menores, Anna y Fabiola. Una historia de familia... una pasión que Attilio, orgulloso de sus descendientes, pasaba hasta el último detalle año tras año, revelando a su gran familia todos los secretos del arte de la destilación.

La Grappa Marzemino
en pureza

1975 y la Destilería Marzadro dio paso a una revolución: lanzó Grappa hecha de una sola variedad de uva, en su caso específico producida a partir de orujo de uva Marzemino de la aldea cercana de Isera. Un éxito inmediato, especialmente en una época en la que la Grappa monovarietal era una novedad absoluta. El perfume de la variedad, la riqueza de la vid y la mano del destilador se unieron en una sensación inimitable, un mezcla que, hasta entonces, parecía que pertenecía solo al vino.

1979

1989

Los nuevos
alambiques al Bagnomaria

A finales de los años setenta llegaron los nuevos alambiques relucientes de cobre al Bagnomaria. Antes, para calentar el orujo, se encendía el fuego directamente debajo de la caldera y la atención para regular la intensidad de la llama tenía que ser muy alta. Con el sistema al Bagnomaria sin embargo, la caldera se sumerge en agua. Ésta, después de ser calentada, tiene la tarea de transmitir el calor al orujo hasta alcanzar la temperatura adecuada. Así el calentamiento es más gradual y permite que el vapor se enriquezca de todos los aromas y del alcohol necesario para obtener una Grappa excelente, más suave y perfumada. Es un proceso que lleva más tiempo, pero garantiza un producto de mayor calidad.

Una respuesta ganadora
a la crisis del mercado.

A principios de los años ochenta, Attilio pasó la responsabilidad de la destilería a sus hijos, pero aun así siguió siendo un valioso apoyo. En ese momento, sin embargo, los "nuevos" destiladores Marzadro tuvieron que lidiar con la crisis del Grappa. La Grappa "comercial", acompañada por grandes marcas y campañas masivas de publicidad, se convirtió en la protagonista. La respuesta a la crisis por parte de los hermanos Marzadro no tardó en llegar: dieron vida a un nuevo producto, en línea con las demandas de los mercados emergentes, pero siguiendo el estilo trentino. Así nació el primer licor a base de Grappa con sabrosos arándanos de Trentino, recogidos en Baselga de Pinè, a 1000 metros de altitud e insertados manualmente en el cuello de las botellas, uno a uno.

1989

1999

La familia crece

Unidos por la complicidad y la pasión por la destilación, la familia se expandió más allá. También Attilio, firme base de su pasado, comenzó a transmitir a los nietos su riqueza de conocimiento, hecha de pasión, compromiso y años de trabajo. Las nuevas generaciones ya estaban listas para dar cabida a la herencia de su abuelo, dando con el paso de los años, su contribución innovadora, transformando la Marzadro en una realidad dinámica y continuamente actualizada, pero siempre ligada a sus raíces sólidas.

La expansión

Finalmente, pasada la crisis, la Grappa de calidad volvió a ser apreciada en Italia y a expandirse más allá de las fronteras nacionales. Marzadro, manteniendo la destilería de Brancolino con la bodega y las habitaciones utilizadas para el envejecimiento, sintió la necesidad de seguir desarrollándose con el fin de contar con nuevos espacios para los almacenes, las oficinas y el área de embotellado. Rovereto, justo al lado de la sede histórica, parecía la solución más adecuada y... desde aquí tomó vida otra gran aventura de la familia que todavía continúa.

El valor añadido
del trabajo "hecho a mano"

La llegada del nuevo milenio cambió inevitablemente el mundo del trabajo pero, al mismo tiempo que aceptaron y aprovecharon las mejoras que el año nuevo traía, la Marzadro siguió manteniendo la tradición intacta, es el valor añadido del trabajo "hecho a mano". Por eso, al contrario de lo que estaba pasando en otras partes, se decidió desarrollar y ampliar el "estudio de arte", donde los artistas artesanos personalizaban las botellas con dedicatorias y diseños pintados a mano, dando la oportunidad a cada botella de convertirse en un pieza única.

1999

2009

Le Diciotto Lune

El año 2002 vio el nacimiento del Grappa Stravecchia Le Diciotto Lune aunque, los ensayos y experimentos habían comenzado varios años antes. Ya se sabe, la excelencia no es nunca casual. Los esfuerzos se compensaron de lleno, en poco tiempo se convirtió en el clásico de las Grappas de alto perfil, papel que aún hoy mantiene. Es el resultado de la selección del mejor orujo trentino, procedente de viñas seleccionadas y destilado en el típico alambique discontinuo al Bagnomaria. La Grappa obtenida se afina durante un mínimo de dieciocho meses en barricas pequeñas de diversos tipos de madera. Lentamente, con el tiempo, la combinación de madera-Grappa evoluciona para crear una armonía completa, mientras que la mezcla final se expresa en el perfume etéreo y el sabor redondo.

El sueño
hecho realidad

Sigue siendo un sueño en común de la familia Marzadro: crear una destilería eficiente y lo suficientemente grande como para llevar a cabo todas las tareas en ella y en la que podría darse cabida a los numerosos visitantes de toda Europa. En 2004 en Nogaredo, a 1 km de Brancolino, parte de las tierras cultivadas con vides de Attilio se convirtieron en piedra, madera y vidrio... nació una destilería de arquitectura armónica, tradicional en la forma pero moderna en el interior. Posteriormente fueron trasladados de Brancolino a Nogaredo la destilería, la bodega, las oficinas, el almacén y el área de embotellado.

Un bosque de cobre

La nueva planta de destilación, de forma circular y formada por 8 alambiques al Bagnomaria, es un bosque de cobre iluminado por una cúpula de cristal que la domina. Eficiente y de grandes dimensiones, realizada de manera artesanal como manda la tradición.

2009

2016

La tercera generación
se adelanta

Son años difíciles para todos, pero el espíritu de iniciativa y la creencia de tener un producto de calidad, único en el mundo, son las fuerzas impulsoras. Los éxitos y premios siguen llegando, una señal de que lo que se ha estado haciendo hasta la fecha ha dado excelentes frutos. Además, un territorio rico y generoso como Trentino alimenta el deseo de crecer y el coraje de afrontar nuevos cometidos. El sueño de Sabina y Attilio ahora es realidad, y la familia, que les recuerda con afecto y estima, está más unida que nunca.




La pasión continúa ...